El ideal es considerar a la población en general, garantizando que los grupos de atención prioritaria (antes grupos vulnerables), tengan la misma participación en todos los ámbitos, considerando la inclusion, humanismo y todos los valores y principios que garanticen la participación equitativa de todos y todas quienes integramos la sociedad y las comunidades.
Aunque la realidad es otra, aun existe mucha discriminación, falta de tolerancia, respeto, y un sin fin de BAP (Barreras para el aprendizaje y la participación), que no garantizan el verdadero sentido de la inclusion, aun encontramos escuelas de educación básica que no garantizan el acceso y la participación de todos los NNAJ en cuanto acceso y actitud del personal que ahí laboran, posterior a la pandemia, aun existen muchas escuelas que no se encuentran en condiciones de funcionar al cien por ciento, pues continúan sin servicios básicos como agua y luz, o el equipo que se daño, o fue sustraído en este periodo, no ha sido remplazado, por que los apoyos no han llegado aun a las instituciones y por lo tanto, no se pueden generar las mejores condiciones de acceso e infra estructura para que en realidad sea una escuela para todos.
Too esto genera una desventaja entre iguales que se encuentran en contextos determinados por cultura, estatus social e infraesctructura, lo cual no coloca en el mismo nivel el aprendizaje para todos los NNAJ.